Una de las cosas que me hacen más ilusión cuando voy sobre tacones, es comparar los míos con los ajenos. Es divertido por ejemplo, caminando por la calle, cruzarte con 5 o 6 mujeres y ver que todas llevan bastante menos tacón que tú, y más divertdo aún caminar detrás de alguna mujer que lleva tacones tan altos como los tuyos. Es una sensación realmente inexplicable, y que una vez la experimentas es como una droga dificil de dejar... pero por qué voy a dejarla, ¡si me gusta y no hago daño a nadie!
A algunos les gusta el fútbol. A otros, la lectura, a otros, el excursionismo... ¿por qué debo avergonzarme de que a mi me gusten los tacones?
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