Son pequeñas palabras, simples, pero que pueden hacer mucho bien. Qué cuesta pedir las cosas por favor o bien tener siempre el gracias en los labios. Su uso implica entre otras cosas, el aceptar que puedo tener como respuesta un no, por algo estoy pidiendo por favor. También implica la conciencia de haber recibido algo que no me correspondía. Ahora, qué pasa cuando lo que se pide no es un favor sino el cumplimiento de un deber; o la acción realizada me era debida. Antes de responder, yo haría la siguiente pregunta ¿Gastamos más energía por el solo hecho de agregar estas palabras? ¿Exigen ellas un mayor desgaste mental? No. Entonces ¿Por qué no usarlas?

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